¡Cuánto tiempo se gana no preocupándose de lo que
los demás dicen, hacen o piensan y cuidándose únicamente de los propios
negocios, de modo que estén de acuerdo con las leyes divinas y humanas y sean
dignos de un hombre honrado! No hay que mirar a nuestro alrededor los vicios de
los demás, sino que se debe correr en línea recta sin volver la vista ni a un
lado ni a otro.

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