Obra,
habla y piensa siempre como si estuvieras a punto de salir de esta vida.
Desaparecer
de entre los hombres no es, en verdad, terrible; si existen dioses, porque estos
no querrían hacerte de nuevo desgraciado; y, por el contrario, si no existen, o
si no se preocupan de las cosas terrenales, ¿para qué vivir en un mundo sin
dioses ni ¿Providencia?
Pero sí; hay dioses que se cuidan de las cosas humanas y que han dado al hombre
todo lo que necesita para que no caiga en el mal irremediablemente. Si en todo lo
demás hubiese algún mal verdadero, lo habrían previsto los dioses y nos
hubieran dado
los medios para sobrellevarlo. Pero lo que no es capaz de hacer malo al hombre,
¿cómo podría hacer mala su existencia? La Naturaleza que gobierna el mundo no hubiera
consentido semejante desorden, sino únicamente no pudiendo prevenir ni remediar
tanto mal. No; es inadmisible que por impotencia o incapacidad se hayan equivocado
hasta el extremo de repartir indistintamente los bienes y los males entre los justos
y los pecadores. Luego la muerte y la vida, la gloria y la oscuridad, el dolor
y el placer, la riqueza y la indigencia son cosas que, por naturaleza, no son
buenas o malas, y participan de ellas sin distinción los justos y los
pecadores. Por tanto, no son ni verdaderos bienes ni verdaderos males.

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