domingo, 7 de julio de 2019

Pensamientos - Marco Aurelio


Hipócrates (9), después de haber curado a muchos enfermos, cayó a su vez enfermo y murió. Los caldeos (10), que predijeron la muerte a no pocas personas, fueron a su vez arrebatados por la ley del destino. Alejandro, Pompeyo y César, después de arrasar poblaciones enteras y de segar la vida de millares y millares de infantes y jinetes en los campos de batalla, abandonaron asimismo este mundo. Heráclito (11) murió de hidropesía y cubierto de boñiga, a pesar de sus sabias disertaciones como físico acerca del destino final del universo. Demócrito (12) pereció cubierto de miseria y a Sócrates otra miseria aún peor le acarreó la muerte. ¿Qué se deduce de esto? Te embarcaste, has navegado y llegaste hasta el final del viaje, pues sal del barco: si es para otra vida, todo en ella estará lleno de la Divinidad, los dioses están allí; si, por el contrario, es para entrar en el reino de la insensibilidad, ya no estarás expuesto a los dolores y a los placeres de hallarte ligado a ese cuerpo, que no es ni siquiera el limo del ser que encierra y a quien obedece: porque este es un espíritu, una divinidad, mientras que lo demás sólo es una mezcla vil de sangre impura y polvo.

(9) Médico griego, siglo V a. C., llamado el padre de la medicina.
(10) Famosos astrólogos y matemáticos de la baja Mesopotamia, entre los siglos VII y VI a. C.
(11) Filósofo del siglo V a. C. Nacido en Éfeso, cuya doctrina característica se basa en el principio de la relatividad universal.
(12) Filósofo griego presocrático.

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