Prácticamente ninguna personalidad del mundo occidental sea más conocida que la figura de Jesús, aun cuando los hechos por los que se le reconoce ocurrieron hace ya más de 2.000 años, y las fuentes de las que proviene este conocimiento son difusas y no necesariamente rigurosas.
Se dice que, en la actualidad, aproximadamente mil
trescientos millones de personas son creyentes o cristianas, pertenecientes a
alguna de las distintas ramas o denominaciones que se han ido generado a lo
largo de la historia. De esa enorme cifra, sin embargo, son muy pocas las
personas que comprenden en profundidad y menos aún, las que ponen en práctica
las enseñanzas que trajo a la humanidad el maestro Jesús, y las que
fundamentalmente no difieren de las verdades y las enseñanzas que nos han
traído otros maestros de diferentes tradiciones tanto en el pasado, como en el
presente.
Hay muchas razones para esto, pero quizás, la
principal tiene que ver con la distorsión, la errada interpretación y la
manipulación intencional de los documentos originales, por parte de los poderes
y los velados intereses de quienes se apropiaron de su mensaje, y las rígidas
doctrinas que se crearon y establecieron en torno a su figura. Y entonces
tenemos, que la mayoría de las personas hemos recibido esta información a
través de las diversas ramificaciones que se fueron generado de la raíz
original del cristianismo primitivo, tales como iglesias, sistemas
educacionales, doctrinas religiosas, patrones familiares u otras, y en términos
generales se desconoce que dichas informaciones en muchos casos, carecen de
veracidad, no se corresponden con la realidad, y que fueron incorporadas a las
escrituras y difundidas varios siglos después de que los hechos históricos
tuvieron lugar.
El tema es muy amplio, por lo que quisiera centrarme
en la relación simbólica y arquetípica entre el maestro Jesús y María
Magdalena, como representación del perfecto equilibrio que debe existir entre
las polaridades o energías femenina y masculina. Algo absolutamente similar a
las historias de Krisna y Radha o Rama y Sita en la cultura védica de la India,
Isis y Osiris en la cultura egipcia o la alegoría de Adán y Eva en el Antiguo
Testamento.
Una gran parte de los problemas que sufre la humanidad
en la actualidad, tienen su raíz emocional en el gran desequilibrio que se ha
producido por la supresión y la represión de la energía femenina y la errada y
exagerada valoración que se le ha dado a la energía masculina. Y si bien esto
es algo que ha afectado profundamente la psiquis del mundo propio de las
mujeres, de la misma forma a afectado al mundo de los hombres y al desarrollo y
el avance de la sociedad moderna en general, en lo que respecta al correcto
entendimiento del mundo espiritual.
Entonces, toda esta falta de equilibrio se ha
manifestado en las sociedades como interminables guerras, falta de paz interna,
odios raciales, permanentes conflictos de diverso tipo y condición, generando
un gran alejamiento de nuestro Ser Esencial. Entonces, el camino es corregir
desde lo pequeño hacia lo macro, donde cada uno debe hacer su propio recorrido
y su propio aprendizaje. Y es así, como cada paso que damos, es muy importante
para nosotros mismos, también lo es para la humanidad en su conjunto.
Es parte del Plan Divino, el que el ser humano
experimente en la tierra el libre albedrío, y el que la cosecha sea
consecuencia de la siembra, lo que se conoce como la ley del Karma, y aun
cuando todo pareciera ser un desastre, verdaderamente no lo es, ya que el valor
de la experiencia no se puede lograr sin precisamente experimentar y aprender
de los errores de nuestras palabras, pensamientos y acciones, ya que ahí reside
precisamente la fuente de todo aprendizaje. Esto es algo que fue tan válido
para quienes llegaron finalmente a ser maestros, como para quienes estamos en
los diversos grados del camino de la maestría. Cada uno a su tiempo y a su
propio ritmo.
Las almas esencialmente nos son ni masculinas ni
femeninas, y de acuerdo a la manifestación que tomen en el mundo de la forma física,
necesariamente siempre debe haber un equilibrio en la polaridad, y esto es algo
en lo que debe trabajar particularmente cada Ser.
En el conocimiento esotérico, la figura de Jesús como
un gran Avatar o maestro perfecto, dista mucho del conocimiento más elemental y
rudimentario que poseen las masas, las que en su gran mayoría aún le rezan a
una figura crucificada, sangrante y llena de sufrimiento, y escuchan
regularmente las prédicas y los sermones de sacerdotes, que en buena medida
también tienen conocimientos y entendimientos muy básicos y primarios de lo que
son las verdaderas leyes espirituales.
Todo esto nos lleva a que la doctrina del
cristianismo, con su interpretación literal y en muchos casos infantil de las
sagradas escrituras que la nutren, es parte importante en la distorsión y la
errada comprensión del mensaje y la misión que cumplió el maestro Jesús en dicha
encarnación. En todas las tradiciones, las escrituras, los mitos o las leyendas
de los mundos antiguos, es algo absolutamente sabido por las mentes más
adelantadas, que todas ellas son meras representaciones metafóricas o alegorías
de las eternas verdades espirituales, y que estas deben ser necesariamente
entendidas e integradas con la mente abierta, el corazón receptivo y desde lo
más profundo de nuestro Ser.
María Magdalena al igual que Jesús, fue una gran
iniciada, una maestra de altísimo nivel, al igual que lo fueron los apóstoles,
la familia directa de Jesus, como Maria y José o también a quienes se les
conoce como los reyes magos. Todos ellos cumplieron un rol muy importante en
aquella época, apoyando, sosteniendo e iluminando la misión de Jesús, y
actualmente ocupan lugares muy destacados en la alta Jerarquía de los Maestros
Ascendidos.
La asociación de la figura de María Magdalena con una
prostituta, proviene de algo así como 700 años con posterioridad a los hechos
históricos, y naturalmente se deriva de mentes estrechas y limitadas y está
absolutamente desligada de la verdad y la correspondencia con este maravilloso
Ser, conocida en las jerarquías de Luz como Lady Nada, y quien además es la
Llama Gemela del maestro Jesús, también conocido en las mismas esferas, como
Lord Sananda.
Solamente se me ocurre una palabra para sintetizar la
grandeza y la benevolencia de estos radiantes maestros de Luz, y esta es Amor,
que fue precisamente una de las más importantes enseñanzas que nos legó el
maestro Jesús en su paso por la tierra:” Amar a Dios por sobre todas las cosas,
y amar al prójimo como a sí mismo.” Nadie puede amar a Dios o al prójimo
en esa forma, si es que antes no ha amado y reconocido su propia divinidad.
Finalmente, eso es en esencia, la Gran Edad Dorada, un flujo continuo, permanente
e infinito de energías de amor incondicional.
El Amor es la vibración más elevada, que sostiene y
nutre la creación divina en todos los planos y dimensiones, tanto en la tierra
como en el cosmos, y en el ser humano encuentra su correspondencia y su
domicilio en el corazón de cada Ser. Para llegar a experimentar esa hermosa
vibración es muy necesario llevar una vida ordenada, con autodisciplina,
control de los sentidos y en lo posible bajo la guía de un auténtico y genuino
maestro, ya sea en el plano físico o en el plano etérico.
Particularmente tengo un afecto, una veneración y una devoción muy especial por esta pareja de grandes y esplendorosos Seres de Luz, que desde tiempos inmemoriales vienen trabajando incansablemente para asistir al progreso y el avance del planeta y la evolución de la humanidad a las esferas más elevadas.
Jorge Herreros aguilablancandina.blogspot.com

















